Como se acaba de destacar, la única diferencia importante que existe entre cada uno de estas tres variantes es básicamente, el tamaño del dispositivo que trasforma el combustible, en este caso gas, en calor que se transmite a todo el lugar mejorando el confort y la comodidad de los habitantes. El funcionamiento de la calefacción a gas específicamente se basa en el ingreso de un tubo de acero o hierro proveniente del exterior que transporta el combustible hacia el interior del calefactor o de la estufa. Se debe tener en consideración que dicho calefactor se encuentre dentro de la construcción, mientras que una parte del mismo en algunas situaciones, están fuera, o sea, a la intemperie con el objeto de evacuar los gases lógicos tóxicos que se generan en cualquier proceso de combustión. Podemos decir entonces que, para un buen funcionamiento de la calefacción se necesita el asesoramiento de un profesional, ya que a pesar de que la mayoría de estos sistemas son similares poseen pequeñas diferencias.
Diferentes clases de funcionamiento de la calefacción
Otro punto importante en relación al funcionamiento de la calefacción a gas, es el proceso de quemado del gas. Como hemos mencionado, el gas ingresa desde el exterior en un tubo especialmente destinado a esta tarea, cuyo trayecto finaliza en la pared interna. Desde ese lugar el tubo o caño transportador de gas continúa vía un tubo más pequeño que sirve de comunicación con el interior del calefactor. Una vez que el combustible, gas natural, gas propano, ingresa a la cámara in terna de combustión de la estufa o calefactor, es dirigido por una serie de pequeños tubos, de unos pocos milímetros de espesor construidos en aluminio generalmente, que tienen como función principal la de llevar el gas hacia el quemador.
Esta última pieza es sin lugar a dudas la más importante y es la que permite el funcionamiento de la calefacción que estamos analizando. El quemador toma el gas proveniente del exterior, y gracias a una chispa generada por un chispero, el gas se enciende y se quema en la cantidad deseada. La regulación de la intensidad de la llama dentro de un calefactor o estufa la realiza las perillas, cuya tarea principal es permitir el paso del combustible, reducir la cantidad de gas o impedirlo directamente si lo que el usuario desea es apagar la estufa.
Vale agregar que hoy en día todos los calefactores modernos cuentan con un estado de funcionamiento denominado piloto, que se da cuando la llama está encendida pero sin que el quemador lo esté. Otro de los artefactos que se emplean en la actualidad, es la denominada estufa alógena. Debemos resaltar el hecho de que el funcionamiento de la calefacción de este tipo es totalmente diferente a la estufa a gas, dado que no utiliza ese combustible sino que por el contrario funciona gracias al uso de la electricidad. Su forma es rectangular y vertical y generalmente está pensada para ser transportada fácilmente de un lugar a otro según los deseos del cliente.
El funcionamiento de la calefacción alógena es relativamente sencillo, a saber: cuenta con dos o más tubos que son conectados a través de cables que a su vez son conectados en una toma de electricidad tradicional. Cuando la electricidad llega a los tubos, estos tienden a calentarse hasta alcanzar grandes temperaturas. El rendimiento de la estufa alógena no es muy importante, por lo que generalmente es utilizada en pequeñas habitaciones cerradas. Lo interesante de dicho sistema, es que no produce ningún tipo de contaminación o emanación de gases tóxicos, por lo que tranquilamente puede ser empelada en habitaciones o ambientes cerrados sin riesgo alguno de sufrir una intoxicación por monóxido de carbono como ocurre con el caso de los calefactores a gas. Para finalizar, tengamos en vista que el funcionamiento de la calefacción de tipo alógena es regulado gracias a botones que cortan el paso de la electricidad a algunos de los tubos.